martes, 10 de junio de 2025

Sobre "La conspiración contra Allende", Juan Jorge Faundes

El libro abre con un análisis desde la teoría del caos, el pensamiento complejo y fractal identificando de forma dialéctica dos fuerzas antagónicas de principios del 2000 con la ascención del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela que se configuraba como un punto de inflexión en la pólitica de Latinoamérica a través del Socialismo del Siglo XXI.

Estas fuerzas identificadas como "Atractores", por un lado, USA-Corporaciones, representado por la amplia democracia burguesa liberal de Estados Unidos y Europa, con un amplio "prontuario" de acciones cuestionables pero que enmarcan la evolución del sistema capitalista en su esplendor. Se puede ver, todo lo que a mi parecer, Gramci denominaba como Hegemonía pero que de igual modo al verse enfrentada, acudía a las clásicas estratégias de golpes militares y represión si esta superestrucura no era suficiente.

Parecía como si este Atractor estuviera embriagado de poder y asumiera que cualquier cosa que hiciera iba a ser consumida sin cuestionamiento. Hasta cierto punto era así, me trevo a decir que de alguna manera sigue siendolo hasta el día de hoy, por ejemplo, en algunos paises vecinos como Argentina, en donde la realidad económica insostenible sigue siendo defendida por todo el cultural y consumido por gran parte de la sociedad.

Sin embargo, en el núcleo de Estados Unidos no está funcionando y parece haber una ruptura, de momento superficial y mediática ante todo. Esta ruptura está enmarcada todavía en una batalla cultural que si continúa acentuando la crisis econónimca puede que se manifieste de manera profunda, pues la realidad material la superará; la cuestión es si al llegar el momento de crisis, los movimientos sociales y populares, estarán organizados políticamente para asumir el reto que implica esa transformación.

Pero volviendo al tema del libro, y mencionando el otro Atractor, denominado Bolivariano, con Venezuela como eje central y acompañado por paises como Bolivia, Ecuador y Honduras, hacían frente al menos a nivel de medios a esa Hegemonía y su "pecado" frente al imperio fue mostrar que también podían enfrentarse en ese terreno. Pasados los años, el esfuerzo es significativo, pero los insuficientes cambios en la economía y política reales, a la larga, hacen que ese campo de batalla se erosione fácilmente, pues el Atratctor USA-Corporaciones, sí tiene un músculo cultural mucho más fuerte y entrenado capaz de resistir. 

El cine, la música, los noticieros, la misma literatura sigue siendo controlada en mayor medida por el este sistema y una batalla sostenida en ese campo, sin cambios en la infraestructura social, es díficil de mantener. 

A mi modo de ver, solo un conjunto de organizaciones sociales y políticas realmente coordinadas son mucho más díficiles de combatir pues el dominio cultural no tiene tanto efecto ante esa fuerza.

Parte de la ingenidad de los movimientos de izquierda de Latinoamérica y en particular de Colombia, ha sido creer que alcanzar el gobierno (más no el poder) de la democracia liberal, sin fortalecer y buscar blindar la organización social (sindical, estudiantil, comunal, barrial, etc.) será suficiente un cambio profundo con la ilusión de que al filtrar algunas reformas sociales esa chispa tome fuerza; sin embargo,  como hemos visto la élite economico-política de siempre quiere impedir, desde todos los sectores y por todos los medios posibles su mínima evolución.

La realidad material se impondrá irremediablemente hasta que ella misma busque un nuevo Atractor hacia el centro y obligue a las fuerzas políticas y sociales a encontrar, en el mejor de los casos con otro estallido social, un nuevo punto de equilibrio o por el contrario la democracia liberal gane nuevamente, tengamos un nuevo periodo de represión y esa energía gastada en el gobierno progresista actual se desvanezca.